La figura de He‑Man por su 40° aniversario, dentro de la línea Masterverse, llegaba con una expectativa altísima. No todos los días se celebra un hito tan importante para Masters of the Universe, y menos con una figura que, en teoría, debía representar lo mejor de la línea. Lamentablemente, el resultado final no logra estar a la altura de lo que este aniversario merecía.
Es una figura que se siente correcta, pero que nunca termina de despegar ni de justificar su condición “conmemorativa”.
Modelado y pintura
El modelado es aceptable, pero poco inspirado. El cuerpo utiliza una base conocida dentro de Masterverse, sin grandes novedades ni ajustes que la hagan sentir especial. La anatomía cumple, pero no destaca, y el sculpt del rostro queda por debajo de otras versiones recientes de He-Man dentro de la misma línea.
En pintura, el trabajo es prolijo, pero plano. Los colores están bien aplicados, aunque carecen de profundidad y sombreado que ayuden a realzar el molde. Para una figura aniversario, se esperaba un tratamiento más cuidado o distintivo, algo que aquí simplemente no está presente.
Articulaciones
En el apartado de articulaciones, la figura cumple con el estándar Masterverse. Los rangos son amplios y permiten poses de combate sin mayores problemas, con una estructura firme y estable.
Sin embargo, este es un punto donde He-Man no sorprende: funciona bien, pero no aporta nada nuevo ni especial frente a otras entregas regulares de la línea.
Accesorios
El set de accesorios es correcto, pero nuevamente poco memorable. Incluye lo necesario para representar al personaje, sin extras que realmente refuercen la idea de un lanzamiento aniversario.
Aquí se siente con más fuerza la falta de ambición: no hay elementos que eleven la experiencia ni que hagan sentir que estamos frente a una figura distinta al resto.
Conclusión
En conjunto, He-Man 40° Aniversario de Masterverse es una figura que cumple, pero no emociona. No es una mala figura, pero tampoco es la celebración que uno esperaría para un personaje tan importante dentro de la historia del coleccionismo.
Funciona como un He-Man más dentro de la línea, pero queda al debe como pieza conmemorativa. Para muchos coleccionistas, otras versiones de Masterverse —e incluso lanzamientos anteriores— terminan siendo opciones más atractivas y con mayor personalidad. Una oportunidad desaprovechada para rendir verdadero homenaje al Príncipe Adam y su legado.