La review de Bludgeon de Transformers Legacy Evolution deja algo muy claro desde el inicio: esta figura está lejos de ser solo un repintado más. Aunque parte de un molde ya conocido, el resultado final logra construir una identidad propia, mucho más agresiva y con una presencia que impone respeto en vitrina.
Modelado y pintura
En modelado, Bludgeon mantiene una base sólida, con una silueta robusta y bien proporcionada. El diseño del robot funciona muy bien para el personaje, especialmente por cómo se integran los detalles de armadura y el icónico look samurái que lo distingue dentro del universo Transformers.
El gran salto está en la pintura. Los tonos metálicos, los contrastes y los detalles en el casco y el pecho elevan muchísimo la figura, transformando completamente la percepción del molde base. Aquí el repintado no solo cambia colores: redefine el carácter del personaje. En mano y en display se siente mucho más imponente y “villanesco”.
Articulaciones
En articulaciones, Bludgeon cumple de manera sólida. Los rangos son buenos, las articulaciones se sienten firmes y la figura permite poses de combate muy naturales. No hay sorpresas negativas en este apartado, y el peso visual de la figura no afecta su estabilidad.
Es una figura que se disfruta posando, especialmente en posturas agresivas que calzan perfecto con la personalidad del personaje.
Accesorios
El apartado de accesorios es simple pero efectivo. Su arma principal es clave para completar el look y aporta mucha fuerza visual al conjunto. No necesita más para funcionar: todo lo que trae suma a la identidad de Bludgeon.
Modo alterno
El modo alterno mantiene una transformación conocida, fluida y entretenida. Lo interesante es que el nuevo esquema de color también beneficia esta forma, haciéndola más atractiva y coherente con el personaje, algo que no siempre ocurre en simples repaints.
Conclusión
En conjunto, Bludgeon – Legacy Evolution demuestra que un buen trabajo de pintura y concepto puede transformar por completo un molde existente. No se siente reciclado ni perezoso; al contrario, es una figura con personalidad propia, presencia fuerte y una ejecución muy convincente.
Una prueba clara de que, cuando se hace bien, un repintado puede convertirse en una de las figuras más interesantes y atractivas de toda la línea.